"LUCES, CÁMARA Y… ¡ACCIÓN!" (C.R.E.O - 13)

Todo empezó el viernes 19 de Julio, aunque seguramente los nervios y la expectación por lo que iba a suceder empezaran antes.

Llegaron las 5 de la tarde y el autobús, puntual, hacía la primera parada en El Pedregal para recoger a los primeros nueve niños que emocionados, metieron sus maletas en el maletero y subieron rápidamente al autobús. Los padres, aparentemente más apenados, les decían adiós desde abajo. Nuestro siguiente destino era El Pobo de Dueñas, donde nos esperaban once niños más de diferentes pueblos, cargados de ilusión y ganas por emprender el viaje. Más adelante, en Molina de Aragón nos encontramos con el resto de acampados, cuarenta más que llenaron el autobús al completo, junto con los tres monitores que les iban a acompañar hacia el lugar donde pasamos 8 días: El Oasis de Sigüenza.

Muchos niños y niñas volvían a encontrarse meses después de la última quedada. Incluso algunos no los veíamos desde hacía un año y otros eran nuevos. Se respiraba un ambiente de emoción, alegría, nervios, risas y felicidad. Así, llegamos a nuestro destino alrededor de las siete de la tarde. El resto de monitores, hasta un total de diez y Jose Juan (ya que Juan Ángel vendría más tarde), esperaban en la puerta para ayudarnos, con lo que sería el primer gran esfuerzo: subir todas esas "pequeñas" maletas a la planta de arriba, donde estaban las habitaciones.

Pronto empezamos a conocernos y así, formamos los grupos de juegos y los grupos de edad. Esa noche hicimos la primera gymkana, donde nos llenamos de cola-cao, comimos manzanas, tiramos los bolos, etc. Tras ese primer día lleno de emociones, nos fuimos a dormir.

A partir de ese día, las anécdotas iban sucediéndose y cada día era diferente. Un monitor, que llamábamos jefe de día, nos despertaba con la música bien alta para que a nadie se le quedara el saco pegado. El sábado 20 pasamos el día junto a Aladdín y sus aventuras y empezamos la olimpiada de deportes. Además, hicimos un gran juego con diferentes pruebas y pudimos ir a la piscina.

El domingo 21, día de Pocahontas, fue un tanto ajetreado. Amaneció nublado, pero confiando en el buen tiempo de todos los años, decidimos hacer una marcha hasta la "Fuente de las Brujas". Esta vez, la lluvia quiso pasar el día con nosotros así que cuando empezamos a hacer un juego a mitad del camino, tuvimos que volver corriendo al Oasis. Como era de esperar, llegamos empapados, por lo que tuvimos que colgar toda la ropa en cuerdas para que se secara. A penas pudimos pasar tiempo al aire libre, así que aprovechamos el día para hacer un marco de fotos con la temática del cine.

El lunes 22 nos esperaba David El Gnomo para pasar el día junto a nosotros, nos pintamos la cara como él y decoramos el árbol de la Sabiduría. Además, nos convertimos en pequeños seres a través de los polvos mágicos que nos había dejado.

Bella y Bestia estuvieron el martes en el Oasis. Hicimos juegos durante el día y por la noche sufrimos el ataque de la Bestia, con lloros y gritos incluidos. Aparecía cuando menos los esperábamos: por detrás de los árboles, debajo del puente, por el camino…

El miércoles, día de El Rey León, empezó con una pregunta que no paró hasta la tarde "¿Quién va a ir a dormir fuera? Efectivamente, ese día, los más mayores se fueron de caminata hasta la Olmeda de Jadraque. Algunos ya eran veteranos, pero para la mayoría, era una experiencia nueva que cogían con muchas ganas, pese a las rozaduras y ampollas que sufrieron por no ir con el calzado adecuado. Mientras ellos caminaban, el resto permanecieron en el Oasis, haciendo juegos en el campo de fútbol y viendo una película. Además, tuvieron la suerte de tener una cena algo especial.

Con Hércules y Mulán nos despertamos el Jueves 25. Los mayores pusieron rumbo al Oasis y los pequeños, siguieron la rutina de todos los días. Pese a todo lo que habían caminado los que nacieron antes del 2000, la ducha les dio fuerzas para seguir el día con ánimo, y es que esa misma mañana fuimos a Sigüenza, para conocer algunas de sus calles, ver la catedral por fuera, pasear por la Alameda. Pasamos la mañana fuera del Oasis, pero las sorpresas no habían terminado ya que por la tarde, algo nuevo nos esperaba. La única condición era ponernos ropa vieja o bañador para jugar a una Gymkana Guarra. Al principio las caras no eran muy agradables, pero cuando empezaron a ensuciarse, las risas no pararon.

El cansancio se iba notando y es que ya habíamos llegado al viernes de Toy Story. Se notaba que era el último día, el buzón de voz se iba llenando y la preparación para recibir a los padres al día siguiente se etaba ultimando. Terminamos de organizar las actuaciones y "cosimos" nuestros vestidos de gala para la cena de la noche.

Queríamos tener una noche para recordar y así fue. Empezamos cruzando la alfombra roja por parejas y haciéndonos las fotos en el "fotocol" hasta llegar a la mesa, ya que ese día cenamos en la calle. Después, todos juntos tuvimos el baile de clausura, donde nos reímos y pasamos un rato muy divertido. Para terminar la noche, los monitores, entregamos un diploma y tener así, un recuerdo de este campamento. Como colofón, leímos las cartas del buzón de voz, esta noche más numeroso que otras, puesto que muchos querían agradecer todo lo que habían vivido y querían expresar lo que sentían. En ese momento, algunos ojos empezaron a llenarse de lágrimas y es que es difícil separarse de todos los que han compartido esos días contigo.

Esa noche nos acostamos más tarde que de costumbre pese a que la mañana siguiente madrugamos. Nuestros padres llegaban en dos horas y todavía quedaba mucho por recoger. Desayunamos, metimos toda la ropa en nuestras maletas, nos pusimos las camisetas azules, recogimos el marco de fotos y bajamos las maletas a la planta de abajo. Ahora sólo quedaba esperar a que nuestras familias llegaran y darles un fuerte abrazo. Así fue, alrededor de las 11 ya estaban todos. Tuvimos la celebración en la que dimos Gracias a Dios por los días que habíamos pasado, los momentos vividos juntos y las actividades que habíamos compartido; después, realizamos las actuaciones que habíamos preparado para nuestros padres durante toda la semana y nos hicimos las fotos de familia.

Pese a que el día no estaba tan soleado como otros, juntos pasamos las últimas horas de este Campamento 2013, comimos una rica paella y pudimos disfrutar de una divertida actuación. Además, algunos tuvieron la suerte de recibir un regalo en la rifa.

Poco a poco todos iban despidiéndose, las camisetas iban llenándose de firmas y los flashes hacían las últimas fotos en ese lugar. Alrededor de las 7 de la tarde, exactamente 8 días después de bajar del autobús, el Oasis se quedó vacío de niños. Los monitores terminamos de recoger y cerramos la puerta hasta el 2014, donde nuevas historias, nuevos niños y nuevas aventuras nos esperan.

Un beso para todos los que estuvisteis allí.

Los monitores del C.R.E.O.

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