"TODOS A BORDO" (C.R.E.O - 16)

En el autobús se notaba un ambiente diferente al de otros años... algo había que nos hacía prevenir que iba a ser un campamento con muchas novedades. Muchos niños nuevos que no sabían qué era lo que se iban a encontrar allí, con quién ni cómo sería todo aquello; otros que ya llevaban muchos años viniendo con nosotros.

Dos monitores vestidos de piratas esperaban para ayudar a cargar las maletas pero… ¿y el resto? Mientras esperábamos sentados, allí apareció una tripulación con unos piratas muy singulares y que no sabían muy bien cómo hacer para funcionar el barco. Con todos nuestros consejos, fuimos tomando nota para que este barco en el que embarcábamos pudiera navegar. Con juegos, con tiburones y banderas, fuimos aprendiendo el nombre de nuestros compañeros, conocimos las normas del campamento y el grupo con el que íbamos a compartir parte de las actividades. Durante la primera noche siempre hay muchas cosas que nos inquietan, pero el sueño pudo con la emoción y caímos rendidos en la primera noche en el Oasis.

El domingo nos despertamos, con sorpresa para muchos, con música alta para saltar de la cama con energía y no perder el tiempo. Fuimos a Sigüenza, donde hicimos juegos e imitamos a animales y asistimos a la celebración del domingo en la iglesia de Santa María. Y antes de probar la deliciosa comida que nuestras cocineras nos tenían preparadas, nos dimos el primer chapuzón en la piscina. Por la tarde, además de ponernos en la piel de personas con discapacidad para hacer juegos que a nosotros nos parecen muy sencillos, empezamos el taller de las tres en raya con arcilla. Con una oca gigante dijimos adiós a este primer día completo, habiendo izado ya las banderas para poner rumbo a la semana.

Durante el lunes conocimos la vida pirata desde el inicio del día, empezamos haciendo rimas cuando aun casi estábamos dormidos y buscando un tesoro de pista en pista. También salimos de marcha hacia un paraje cercano, donde vimos pinturas de hace millones de años en las rocas, merendamos en el campo e hicimos nuestra primera reunión de grupo. Por la noche, siguiendo los destellos de las linternas, buscamos pruebas por todo el recinto.

El martes nos pusimos manos a la obra para encontrar el tesoro, buscando islas en el juego y utilizamos el paracaídas, realizamos deportes, jugamos al twister, saltamos a la comba e hicimos un imán para poner en nuestra nevera con notas. Para terminar, como cada día, conocimos el significado de las constelaciones mientras observábamos el impresionante cielo del que allí podemos disfrutar.

Surcando los mares llegamos al miércoles, donde aprendimos cómo vuelan los gansos y por qué lo hacen así. También pudimos saltar en tirolina como valientes piratas, en parejas, tríos o incluso de cuatro en cuatro; sacamos el chef que llevamos dentro para hacer unas ricas bolas de chocolate que después merendamos y empezamos a pintar el barco que utilizaríamos para el photocoll. Y además, por fin, supimos quien iría a dormir fuera, tras muchos días de preguntas sin repuesta. Los dos grupos de mayores se pusieron rumbo a Barbatona para cenar allí y pasar la noche al aire libre. Mientras ellos se asustaban con historias de miedo, visitas de animales y ruidos extraños, el resto de grupos cenamos todos juntos y vimos una película tumbados en colchones y con el pijama puesto. Qué bien rodeados estaban los dos chicos que se quedaron con nosotras.

El jueves en el Oasis se notaba un gran vacío, pues nos faltaba parte de la tripulación, pero por suerte, enseguida llegó y tras una ducha pudimos empezar las actividades de este día. Tuvimos que ponernos en la piel de nuestros padres y recrear situaciones del día a día en nuestra casa, hablamos y contamos historias que muchas veces hacemos sin pensar. Hicimos juegos y encontramos el tesoro de monedas que habíamos visto como malvados piratas robaban. Terminamos el día con un juego que nos encantó: el estratego. A pesar de todo lo que alumbraba la luna, conseguimos realizar dos partidas reptando por el campo de fútbol, protegiendo nuestra bandera e intentando capturar a la del equipo contrario. ¡Seguro que otro año podemos volver a jugar!

Y con un gran asalto a la isla llegó el viernes. Nos levantamos alborotados por el abordaje que estábamos sufriendo a manos de piratas y desde el principio del día tuvimos que ocuparnos de conseguir todas las piezas del mapa que nos llevarán hasta el tesoro. Competimos con otros equipos, compramos en “la taberna”, hicimos gritos de guerra y estandartes, superamos pruebas y finalmente luchamos en una batalla de agua. Ya de noche vimos cuál es el verdadero tesoro de nuestras vidas.

El sábado llegó y el fin del campamento estaba ya muy cerca, así que íbamos a tratar de pasar un día lo más especial posible. Jugamos a diversos juegos de mesa, nuevos y de toda la vida, nos tiramos en colchonetas de agua un montón de veces para después, ir a la piscina y poder usar piraguas. Por la tarde, pusimos nuestras huellas en el barco que habíamos pintado e hicimos gorros piratas. Una vez duchados y listos para la última noche, nos vestimos con nuestras mejores galas y posamos en el photocoll, hicimos fotos en el campo de futbol y disfrutamos de la última cena al aire libre. La noche tocaba a su fin con el ritual pirata y la entrega de diplomas. Ya sentados en nuestro círculo y con algo más de frio que otras noches, leímos el último buzón de voz, con notas de agradecimiento, alegría y nostalgia al recordar todo lo que habíamos vivido durante la semana.

Pusimos rumbo a tierra el domingo 24 de julio, recibiendo a nuestros papás por la mañana, con abrazos, besos y algún que otro lloro. Juntos hicimos la celebración donde dimos gracias a Dios por tantos buenos ratos que habíamos pasado y por todas las personas que habíamos conocido. También quisimos jugar y bailar junto a nuestros padres, abuelos y hermanos, haciendo carreras de relevos en el campo de fútbol. Y con ellos pudimos ver el video- resumen de toda la semana en el campamento, recordando un montón de cosas que habíamos hecho, vivido y compartido. Para comer, nos esperaba una rica paella, seguida de una actuación de magia. ¡Y qué suerte tuvieron los que recibieron un regalo en la rifa!

A las 7 de la tarde el Oasis ya estaba vacío de niños, gritos y risas. Así, los monitores recogimos todo lo que allí teníamos y pusimos rumbo a nuestros hogares, con la mirada puesta ya en el año que viene y tantas y tantas cosas que estamos deseando preparar para todos vosotros. Os esperamos con las mismas ganas e ilusión de siempre, y dispuestos a vivir un montón de aventuras con nuevos y viejos amigos.

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Ver video 1 del campa: